- PACTOS BIBLICOS -

Introducción: Los pactos contenidos en las Escrituras son de importancia primaria para todo estudioso de la Biblia. Estos pactos deben estudiarse profundamente para comprender mejor los tratos de Dios a través de ellos.

I.¿Qué es un pacto?

Si consultamos una concordancia bíblica, se verá que la palabra pacto ocurre con frecuencia tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Se usa para indicar las relaciones entre Dios y el hombre, entre el hombre y hombre, entre nación y nación. Algunos ejemplos los hallamos en los siguientes pasajes: (Gén. 21:31-32; Gén. 26:28;1 Sam. 18:3-4; Oseas 12:1)

II. Las Escrituras también contienen referencias a cuatro pactos mayores.

Todos estos pactos fueron hechos por Dios con los hombres. Estos pactos los encontramos en: (1) Gén. 15:17-21; (2) Deut. 30:1-10 se encuentra expresado aqui un pacto; (3) 2 Sam. 7:10-16 aqui se ve expresado también un pacto de Dios y el rey David; y (4) Jer. 31:31-40). Los pactos de Dios se pueden definir de la siguiente manera: “Una disposición soberana de Dios, por la cual El establece un convenio incondicional o declarativo con el hombre, obligándose a Sí mismo, mediante la gracia, por la fórmula libre “Yo”, a conceder bendiciones definidas a aquellos con quienes ha pactado”.

III.Naturaleza de los pactos.

Hay ciertos hechos que deben observarse en relación con los pactos en los cuales Dios ha participado. 1. Primero que todo, estos pactos son pactos literales y deben interpretarse literalmente. 2. En segundo lugar estos pactos son eternos. Todos los pactos de Israel son llamados eternos, excepto el pacto Mosaico que se declara temporal, esto es, que continuaría sólo hasta la venida de la simiente prometida (Gál. 3:19, 23-26). El pacto Abrahámico se llama “eterno” en Génesis 17:7,13,19; 1 Cró. 16:16-17; Sal. 105:8-11; El pacto Palestino es llamado “eterno” en Ezequiel 16:60; el pacto Davídico se llama “eterno” en 2 Sam. 23:5; Isaías 55:3; y Ezeq. 37:25; y El Nuevo Pacto se llama “eterno” en Jer. 32:40; 50:5; y Heb. 13:20. Y 3. Estos pactos fueron hechos con un pueblo de pactos, Israel. En Romanos 9:4, Pablo declara que la nación de Israel había recibido pactos del Señor. En Efesios 2:11-13, él declara, a la inversa, que los gentiles no han recibido ninguno de tales pactos y por consiguiente no gozan de las relaciones de esos pactos con Dios. Estos dos pasajes nos muestran negativamente que los gentiles no gozaban de las relaciones de esos pactos y, positivamente, que Dios había entrado en relaciones de pactos con Israel. Pero en Cristo, los gentiles han llegado a ser participantes del Nuevo Pacto, y por consiguiente; de las bendiciones del mismo.

El Pacto Abrahámico

Introducción: El primero de los cuatro grandes pactos hechos por Dios con la nación de Israel fue el Pacto Abrahámico. Las Escrituras abundan en referencias al pacto que Dios hizo con Abraham. Este pacto tiene una influencia importante sobre la Doctrina de la Salvación por Jesucristo. Pablo, escribiendo a los gálatas, dice que los creyentes entran en las bendiciones prometidas a Abraham. Se puede decir que este pacto es la base de los demás pactos. Las promesas de tierra del pacto Abrahámico se desarrollan en el Pacto Palestino, las promesas acerca de la simiente se desarrollan en el Pacto Davídico, y las promesas de bendiciones se desarrollan en el Nuevo Pacto.

I. Provisiones del Pacto Abrahámico

El pacto hecho con Abraham en Génesis 12:1-3, y confirmado y ampliado a él en Génesis 12:6-7; 13:14-17; 15:1-21; 17:1-14; 22:15-18, daba derecho a ciertas promesas. Estas se han resumido así: 1. Que el nombre de Abraham sería engrandecido; 2. Que una nación saldría de él; 3. El sería una bendición tan grande que en él serían benditas todas las familias de la tierra (esto es a través de su simiente, que es Cristo); 4. A él personalmente (“a Tí”) y a su simiente se daría Palestina como herencia para siempre; 5. La multitud de su simiente sería como el polvo de la tierra; 6. que quien quiera que lo bendijera sería bendito, y quienquiera que lo maldijera sería maldito; 7. El sería el padre de muchas naciones; 8. Reyes procederían de él; 9. El pacto sería perpetuo, “un pacto sempiterno”; 10. Dios sería un Dios para él y para su simiente; 11. Su simiente poseería la puerta de sus enemigos.

II. Carácter del Pacto Abrahámico.

a) Es un pacto Literal de bendiciones materiales. Parcialmente se cumplió en Abraham, se nos dice que fue bendecido personalmente en cosas temporales: 1. El tuvo tierras (Gn. 13:14, 15, 17); 2. tuvo siervos (Gn. 15:7); 3. tuvo mucho ganado, plata y oro (Gn. 13:2; 24:34-35)

b) Es un pacto de bendiciones espirituales: 1. el tuvo una vida feliz de separación para Dios (Gn. 13:8; 14:22-23); 2. disfrutó de una vida preciosa de comunión con Dios (Gn. 13:18); 3. tuvo una vida de oración (Gn. 28:23-33); 4. fue sostenido constantemente por Dios (Gn. 21:220; 5. poseía la paz y la confianza que provienen de una vida obediente a Dios (Gn. 22:5, 8, 10, 12, 16-18).

c) Las bendiciones asi como las maldiciones se han dado de acuerdo al trato que ha recibido la nación judía. La historia confirma el hecho de que las naciones que han perseguido a Israel , aun cuando la persecución misma fuera en cumplimiento de la disciplina de Dios, han sido castigadas por tener que ver con la simiente de Abraham. Esto ha sido verdad tanto en las bendiciones como en las maldiciones en el caso de la matanza de los reyes (Gn. 14:12-16); en el caso de Melquisedec (Gn. 14:18-20) Abimelec (Gn. 20:2-18; 21:22-34); sobre naciones enemigas y amigas de Israel (Dt. 30:7; Mat. 25:40-45)

El Pacto Abrahámico y su Cumplimiento Profético

Introducción: El Pacto Abrahámico se cumplirá plenamente en la nación judía cuando ésta entre al reino milenial. A Abraham se le dijo: “Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti. Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras toda la tierra de Canaán en heredad perpetua” (Gn. 17: 7-8)

I.Relación de la Iglesia con el Pacto.

Toda relación que la Iglesia tenga con el pacto, está basada, no en el nacimiento físico, sino en un nuevo nacimiento, y recibirá toda bendición por estar en Cristo (Gál. 4: 22-31). La Iglesia participa de las promesas entonces sólo debido a la relación con Aquél en quien las promesas encuentran cumplimiento (Gál. 3: 16) “a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. no dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente la cual es Cristo”. Cristo es el legítimo heredero y la iglesia es coheredera con El (Rom. 8: 16-17)

II. La nación judía no será excluída del pacto.

a) Algunos han enseñado que Israel ha sido desechado como nación, y por consiguiente no tiene derecho a disfrutar de los pactos divinos.

b) El hecho de que Israel es considerado como nación después del establecimiento de la Iglesia y que el término judío continúa usándose aparte de la iglesia (1 Cor. 10: 32) muestra que los gentiles no suplantan a Israel en los pactos de Dios.

c) Los judíos y los gentiles convertidos a Cristo, vienen a ser integrantes de un sólo pueblo, el Israel de Dios (Gál. 6: 15-16)

III. El Israel fiel de Dios según la carne heredará la tierra.

La promesa de posesión de la tierra por la descendencia de Abraham es algo claro en el Pacto. Hoy en día Israel ha sido rechazado como nación, debido a su incredulidad, no obstante, el registro bíblico nos enseña que, el pacto se cumplirá en ellos: “Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él…”Mat. 21: 43. Una interpretación de este versículo debe contestar estas preguntas; ¿qué será quitado? ¿de quiénes es quitado? y ¿a quiénes es dado? Ver Rom. 11: 1-25.

Conclusión: La restauración de Israel como resultado natural de las promesas contenidas en el Pacto Abrahámico, será una realidad un día no lejano. No obstante, haber algunos enseñadores quienes afirman que esto no será así. La revelación de la Biblia es firme y sólida tocante a esta promesa para el pueblo judío.

El Pacto Palestino

Introducción: El Pacto Palestino es declarado en Deuteronomio 30: 1-10, donde leemos: “sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y te arrepintieres en medio de todas las naciones adonde te hubiere arrojado Jehová tu Dios, y te convirtieres a Jehová tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón, y con toda tu alma, entonces Jehová hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de Ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido Jehová tu Dios… Y te hará volver Jehová tu Dios a la tierra que heredaron tus padres, y será tuya… Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, el corazón de tus descendientes, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que tú vivas, Y pondrá Jehová tu Dios todas estas maldiciones sobre tus enemigos… Y tú volverás, y oirás la voz de Jehová, y pondrás por obra todos sus mandamientos, que yo te ordeno hoy. Y te hará Jehová tu Dios abundar… porque Jehová volverá a gozarse sobre ti para bien…”

I.El análisis de este pasaje mostrará que existen siete aspectos principales que se dan en este pacto:

(1) La nación sería arrancada de la tierra por su infidelidad (Dt. 28: 63-68; 30: 1-3); (2) habría un arrepentimiento futuro de Israel (Dt. 28: 63-68); (3) su Mesías regresaría (Dt. 30: 3-6); (4) Israel sería restaurado en la tierra (Dt. 30: 5); (5) Israel se convertiría como nación (Dt. 30: 4-8, vea también Rom. 11: 26-27 ); (6) los enemigos de Israel serían juzgados (Dt. 30: 7); (7) la nación recibiría entonces la plena bendición (Dt. 30: 9).

Nota: Dios no sólo les garantiza su posesión a ellos, sino que se obliga a Sí mismo a juzgar y quitar a todos los enemigos de Israel, dar a la nación un nuevo corazón, una conversión antes de instalarlos en la tierra.

II.El pacto es confirmado más tarde en la historia de Israel.

Llega a ser tema de la profecía de Ezequiel. Dios afirma su amor por Israel en el tiempo de su infancia (Ez. 16: 1-7); El le recuerda que la nación judía fue escogida por Jehová para casarse con ella (Vers. 8-14); pero se portó como una ramera (vers. 15-34); por lo tanto le fue proporcionado el castigo de la dispersión (vers. 35-52); pero éste no es un rechazo final de Israel, pues habrá restauración para él (vers. 53-63).

III. Implicaciones del Pacto Palestino en los últimos días.

Israel debe convertirse literalmente como nación, debe reunirse de su dispersión por toda la tierra, debe ser instalada en su tierra, la cual ha de poseer, debe ser testigo del juicio de sus enemigos. Como esto no se ha cumplido a plenitud, debemos esperar que la profecía tocante a este pacto contenida en La Biblia se cumpla fielmente: Isa. 11: 11-12; 14: 1-3; 27:12-13; 43: 1-8; Jer. 16: 14-16; 23: 3-8; 30: 10-11; Ezeq. 11; 17-21; Joel 3; 17-21; Amós 9: 11-15; Sof. 3:14-20; Zac. 8: 4-8.

El Pacto Davídico

Introducción: Las promesas del Pacto Abrahámico descansan en las palabras “tierra y descendencia”. Las promesas de la tierra son ampliadas y confirmadas en el Pacto Palestino. En el Pacto que sigue, que fue hecho con David, Dios amplía y confirma las promesas de la descendencia. Esto se observa en los pasajes donde se nos menciona el Pacto: “Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, Yo levantaré después de ti, a uno de tu linaje el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. El edificará casa a mi nombre, y Yo afirmaré para siempre el trono de su reino. Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente (2 Sam. 7:12-16); “hice pacto con mi escogido; juré a David mi siervo, diciendo: Para siempre confirmaré tu descendencia, y edificaré tu trono por todas las generaciones” (Sal. 89: 3-4); “Así ha dicho Jehová: si no permanece mi Pacto con el día y la noche; si Yo no he puesto las leyes del cielo y de la tierra, también desecharé la descendencia de Jacob, y de David mi siervo, para no tomar de su descendencia quien sea Señor sobre la posteridad de Abraham, de Isaac y de Jacob. Porque haré volver sus cautivos, y tendré de ellos misericordia” (Jer. 33: 25-26)

I.Importancia y provisiones del Pacto Davídico.

Este pacto cobra importancia, debido a que sus promesas no se han cumplido a plenitud. Por consiguiente, deben cumplirse como todas las promesas que Dios ha dado tocante al pueblo de Israel (Sal. 89: 34-36). Las provisiones del Pacto Davídico incluyen, por lo tanto, los siguientes puntos: (1) David había de tener un hijo, que lo sucedería a él y establecería su reino. (2) Este hijo (Salomón) construiría el templo en vez de David. (3) El trono de su reino sería establecido para siempre. (4) El trono no le sería quitado aunque sus pecados justificasen el castigo. (5) La casa, el trono y el reino de David serían establecidos para siempre.

II.Carácter del Pacto Davídico.

Este Pacto es incondicional en carácter. Varias razones sostienen la posición de que el Pacto es incondicional: (1) como los otros pactos de Israel, es llamado eterno en 2 Sam. 7:13, 16; 23:5; Isa. 55:3; y Eze. 37: 25. La única razón para que se llame eterno es porque es incondicional y descansa sobre la fidelidad de Dios para su ejecución. (2) También, este pacto solo amplifica las promesas de la “descendencia” del Pacto Abrahámico original, que según hemos visto es eterno también en carácter. (3) Además, este pacto fue reafirmado después de repetidos actos de desobediencia de parte de la nación. Cristo, el Hijo de David, vino a ofrecer el reino Davídico después de generaciones de apostasía. Estas reafirmaciones no se hubieran podido hacer y no podrían haberse hecho si el pacto estuviese condicionado a cualquier respuesta de parte de la nación. (Mat. 9: 27; Luc. 1: 32; Hech. 15:16)

El Nuevo Pacto

Introducción: El último de los cuatro grandes pactos concertados por Dios con Israel es el Nuevo Pacto. Este Pacto garantiza a Israel un corazón de carne y convertido como el fundamento de todas sus bendiciones. El Nuevo Pacto hecho con Israel fue declarado en Jeremías 31: 31-34, donde leemos:”He aquí vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente y la escribiré en su corazón; y Yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová: porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado”

I. Carácter y Provisiones del Nuevo Pacto.

Las siguientes son algunas de las características y provisiones que el Nuevo Pacto ofrece para Israel: (1) El Nuevo Pacto es un pacto incondicional de gracia, que descansa sobre el Yo de Dios. La frecuencia del uso de las palabras “haré, tomé, daré, seré” nos hablan de que toda iniciativa es tomada por Dios. (2) Es llamado eterno en Jer. 31: 36; 32: 39-40 (3) Promete impartir una mente y un corazón renovados que podríamos llamar regeneración. (4) El perdón de pecados también está incluido en el pacto, “porque perdonaré la maldad de ellos , y no me acordaré más de su pecado” Jer. 31:34. (5) La morada del Espíritu Santo también está incluida, Jer. 31: 33; Eze. 36: 26-27. (6) El ministerio de enseñanza del Espíritu Santo será manifestado, y la voluntad de Dios será conocida por los corazones obedientes, Jer. 31: 34. (7) La sangre del Señor Jesucristo es el fundamento de todas las bendiciones del Nuevo Pacto, Zac. 9:11.

Este pacto por lo tanto, tiene que ver con la regeneración, el perdón y la justificación de Israel, el derramamiento del Espíritu Santo con sus ministerios, la reunión y restauración al lugar de bendición, todo fundado sobre la sangre de Jesucristo.

II. Relación de la Iglesia con el Nuevo Pacto.

Debe quedar claro, que este pacto fue hecho con Israel, la descendencia física de Abraham según la carne. Este pacto tiene que seguir al retorno de Cristo. Las bendiciones previstas en el pacto no serán realizadas hasta que Israel sea salvo. No obstante ser un pacto para los judíos. Hay referencias claras que la Iglesia ha entrado y disfruta algunas bendiciones de este pacto. Lucas 22: 20; 1 Cor. 11: 25; 2 Cor. 3: 6; Heb. 8: 9; 9: 15; Rom. 11: 27-32.

Conclusión: Cuatro de los pactos de Dios con Israel han sido estudiados. Estos pactos tendrán su cumplimiento pleno en un futuro no lejano. Siete grandes rasgos son determinantes en ellos: (1) una nación perpetua, (2) una tierra perpetua, (3) un Rey perpetuo, (4) un trono perpetuo, (5) un reino perpetuo, (6) un corazón de carne, y (7) bendiciones perdurables.

                 

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